Demian Shervell

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Demian Shervell

Mensaje por Damien Shervell el Vie Dic 30, 2011 1:14 pm

ф Nombre: Damien

ф Apellido: Shervell

ф Edad: 23 años

ф Profesión u Oficio: Domador

ф Grupo: Domador

ф Tipo de Dragón: Dragón Rojo

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ф Descripción Psicológica:

Con algo de insuficiencia al principio, Damien logro madurar y separarse un poco de la sombra de sus hermanos bajo la cual creció. Ser el menor de todos, siempre, por muy buena y estable que la familia sea, provocará un complejo al hijo menor. Buscando atención de sus hermanos y sus padres, deseando no decepcionar a ningún miembro de la familia o queriendo convertirse en el favorito de este o aquel hermano. El menor de los Shervell paso por ello pero su punto fuerte fue el de la necesidad de atención. Como pollito detrás de su madre, desde que pudo caminar se empeñaba en seguir a Enkil y a Gilver a donde fueran y a veces era tan insistente que se convertía en una molestia.

Con esto, desarrollo una capacidad de aprendizaje muy buena y un gusto por la naturaleza que lo hicieron una persona sensible a futuro. Pronto descubrió la diferencia de carácter entre sus hermanos, su madre enérgica y a veces violenta y su padre tranquilo y amoroso. Y en base a eso y siguiendo sus propio deseo, encontró el suyo. Era joven aun cuando se dio cuenta de que debía de detenerse en su seguimiento continuo de sus hermanos y debía, en cambio, aprender de ellos. De allí fue que se hizo alguien observador y a la vez tranquilo. Su peor época fue la adolescencia, donde debió de pelear contra la sensación de abandono que sentía cada vez que sus hermanos salían y él no podía acompañarlos. Esa época lo hizo alguien inestable, propenso a ataques violentos o insultos, cultivando un carácter pesado y difícil. Fue por poco tiempo, pero duro lo suficiente como para quedarse con la mejor parte de ello.

En su camino de la adolescencia a al adultez, todo aquel fueron interno se fue relajando, intercambiando las rabietas por periodos de profunda reflexión. Dejo atrás las sensaciones de ansiedad y empezó a preocuparse por lo que haría con su futuro. Sin que nadie se lo insinuara, se hizo independiente y maduro a su propia manera. Las largas horas fuera de casa le ayudaron a encontrarse a sí mismo un poco más cada vez y se hizo afectuoso con lo que le rodeaba, prodigando el cuidado de las áreas verdes que circundaban su casa y sus alrededores. Aunque internamente siempre guardara la inseguridad y el miedo de que sus hermanos se sientan decepcionados de él, aquel sentimiento ya no corroe su existencia y en cambio le impulsa a mejorarse. Es un hombre lleno de bríos y energía; es algo arrogante y cabrón, dependiendo de la situación, como el mismo lo dice: “Aprendí de los mejores”. Fuerte y decidido pese a sus inseguridades. Es decir, alguien apropiado para este mundo que aún necesita madurar un poco.

ф Descripción Física:

Cuando dio el cambio de niño a adolescente, su madre empezó a llamarlo Bestial pues los ojos se le afilaron un poco, haciéndole más parecido a su hermano Enkil que a ella misma. El cabello tan claro que se ve banco es una herencia que viene de parte de la madre, de los bisabuelos de ella y de los bisabuelos de los bisabuelos de ella. Los varones de la familia suelen tener ese tipo de apariencia además de unos ojos claros. EL caso de Damien es similar, sus ojos son aceitunados pero suelen vérsele más grises o azules claros dependiendo de la luz. Siempre ha usado el pelo corto pero que le cubra lo suficiente para que no se le vea ni la nuca ni la frente. Su ceja es delgada y de un color un poco más oscuro del de su cabello.

La nariz, la quijada y las orejas son heredadas de su padre, obteniendo un rostro simétrico, cuadrado y al mismo tiempo delgado. Su complexión corporal es parecida a la de sus hermanos, disminuyendo en grosor por la edad y por qué su trabajo no requiere musculo, sino agilidad y resistencia. Esta embarnecido de las piernas, hombros, brazos y pecho lo que lo hace bastante consiente del agrado que causa a la vista. Su piel es lisa y de color parejo, suave al tacto si se ignoran sus manos, que están mallugadas y callosas por el trabajo constante con estas. Bajo sus ropas gusta de llevar algún dije, cadena o cadena que algún miembro de la familia le haya regalado por alguna ocasión especial. Como la cadena que su madre le dio al convertirse en Domador.

Su vestimenta se compone de una camiseta negra sin mangas que va debajo de todas sus prendas, como aislante y por comodidad. Encima de su camiseta lleva un chaleco rojo cocido en tiras y con capucha que se abre y /o cierra con un cierre de dos caminos para ajustárselo rápidamente. Las costuras son de hilo de cáñamo y la tela es de cuero suave forrado, esta prenda cae un poco más allá de su cadera pero solo del frente, pues en la espalda cae recto, dándole total libertad de movimiento. Cubre sus manos con guantes cocidos de cuero, solo que el izquierdo es sencillo, abarcando solo la mano y el derecho cubre todo el brazo hasta el codo y está cubierto por escamas de su propio dragón. Su pantalón es de corte recto, en tela mezclilla color azul oscuro, sostenido en su sitio con un cinturón de piel de Sepierra, curtida y pelada, cocida a una hebilla gruesa que lleva su nombre y un símbolo.

Usa polainas de cuero que suben toda la pierna, pasando encima del pantalón. Bien cocidas y con fuertes cinchos de amarre son ideales para montar. Su pantalón queda escondido, mas allá de las polainas, por unas notas que llegan a media pierna. De piel, suaves pero resistentes, se amarran con firmeza a la pierna usando tres correas. Su suela es gruesa y son de color marrón oscuro, cuero sin pintar. Y para cubrir todo una larga gabardina de doble forro. Azul marino a la vista y roja por dentro. Llega hasta media pierna, al mismo nivel de sus botas. Cuenta con unas tiras de cuero en el pecho y tres botones de metal separados a la misma distancia uno del otro. Suele usarla arremangada. En la manga izquierda lleva bordado el mismo símbolo que se encuentra en la hebilla de su pantalón. Es un atuendo habitual en él, por lo que tiene varios cambios aunque las prensas variando en diseño y trabajo este atuendo es el más resistente si se trata de trabajo.
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ф Historia:

Con una diferencia de tres años entre cada hermano, Damien Shervell fue el último en llegar a la vida antes de que se cerrara la fábrica de su madre. Fue el más pequeño en cuanto a peso y estatura al nacer pero, como sus hermanos, una vez se le cayó la pelusita rubia de la cabeza, un cabello blanco empezó a crecer apenas unos días de nacido. En apariencia era casi idéntico a sus hermanos solo que un poco más pequeño. Como en cualquier familia común, heredo las prendas de sus hermanos cuando necesitaba ropa y esta no estaba hecha a tiempo o cuando el mismo se maravillaba por una de algún de sus hermanos mayores. No importaba si le quedaba enorme y el apenas podía caminar. Era caprichoso y sabía lo que deseaba. Siempre tuvo ese carácter oportunista y provechoso de pequeño.

Creció bajo las mismas normas que Enkil y Gilver, solo que tenía dos niñeros para él solito, cuando sus hermanos estaban disponibles. Asistió al mismo colegio que todos los demás y aprendió las mismas cosas, pero Damien era un explorador y desde pequeño empezó a dársele muy bien eso de ir y encontrar objetos. La percepción estaba más en sus venas que los negocios y mientras fue un niño de ocho o nueve años, se encargó de encontrar aquellos pequeños objetos que por casualidad pero regularidad, se pierden en la casa. El pendiente de su madre, la navaja recién labrada de su padre. Las correas de algún traje de uno de sus hermanos. Nunca pedía nada a cambio pero incluso en el mercado, cuando paseaba con su madre, terminaba encontrando dinero, recogiéndolo del suelo y dando con su dueño correspondiente fácilmente.

Y al ir creciendo esa peculiar cualidad se fue haciendo mayor y la fue enfocando a un uso mucho más útil, pero también fue presa de insultos pues la mayoría de los objetos que encontraba se hallaban en el suelo; llegaron a llamarle pepenador, cochino y a veces le aventaban piedras que el devolvía conforme le iban llegando. De este maltrato sus hermanos no supieron nada, o al menos esta fue su intención al intentar ocultárselo, era su problema después de todo, tenía que poder con ello. Y pudo con ello, a diferencia de esos chicos que se decían sus amigos pero no apreciaban esa habilidad, a Damien le gustaba mucho. Nunca se le perdía nada en su casa y aparte su sentido del a orientación era muy bueno a comparación de otros, como su padre, cosa que le hacía gracia pese a no tener el valor aun de mofarse de aquel pequeño defecto de su padre cuando se trataba de ir al mercado y volver, por poner un ejemplo pues se perdía de todos modos, fuera a donde fuera.

Al ir creciendo dejo de hacer caso a las burlas aunque ahora ya no solo devolvía piedras, devolvía los puños también. A la larga, claro, lo dejaron en paz; dejo de ser divertido cuando los heridos eran ellos. El tiempo continúo pasando y antes de entrar a la adolescencia, a los doce años de edad, tuvo su primer encuentro con un grupo de domadores de dragones. Volvían de un día de trabajo y se dirigían a la bodega a guardar los alimentos mientras que Damien llevaba provisiones a su casa, siguiendo la lista del mandado que su madre le hubiera encomendado hace una hora atrás. El chico se pegó contra la pared, los observo absorto y tuvo un fuerte de seo de perseguirlos, una necesidad imperiosa por saber a dónde iban y como serian esas criaturas de las que tanto oía hablar. Guardo ese pequeño encuentro solo para si pero el gusto se transformó rápidamente en una obsesión.

Se enfocó en sus estudios a conciencia, pues para formar parte de alguno de los grupos fuera de los civiles se debía de tener un poco de mayor nivel de entrega, dedicación y muy buen promedio. Según él, porque nadie en realidad le dijo que aquello fuera necesario. Ya fuera por un medio o por otro cumplió con su objetivo. Al terminar los estudios y convertirse en un mayor de edad, solito puesto como recolector de alimentos. Reogtos aún es pequeño y era más pequeño hace unos años; la gente que vivía cerca de su hogar lo conocía muy bien y en el mercadillo era medio famoso por su gusto de encontrar objetos extraviados. Hizo el examen y lo paso. Desde entonces comenzó a estar menos y menos por casa, enfocándose en su trabajo. Un año después y ya llevando bien el ritmo de su trabajo, tuvo un segundo encuentro con aquellos tipos que llamaban domadores. Hasta ese momento recordó su secreta obsesión por este peculiar grupo de humanos.

Su grupo de recolección solía ir a caballo o a pie, si la ruta a seguir era conocida pensaban tardarse demasiado en ir y volver. Nadie de su grupo montaba un dragón y varios de ellos hablaron de esas criaturas como bestias que debían de cazarse hasta desaparecerlas. Damien no supo porque, pero aquello no le gusto en ningún sentido. Pese a todo, no los busco, solo continúo con lo que ya sabía hacer. Pero entonces, cuando decidió olvidarse de todo lo referente a los dragones y demás, una de esas tardes normales de trabajo donde llegaba a su casa después de entregar lo recolectado; tenía tiempo viviendo solo para ese entonces y cuando abrió la puerta se sorprendió de ver a una señora que conocía por ser amiga de su madre y vecina de ellos. Entre balbuceos logro captar algo de lo que le decía peor termino mejor llevándola con su madre quien parecía más cuerda que la mujer en este momento.

Al llegar a casa de sus padres se enteró de que su madre había estado intentando localizarle y le explico el problema. La familia de la mujer solían salir al campo en busca de hierbas para los alquimistas y con ello obtenían pociones para llevar a su casa; ese día su hija de seis años la acompaño, pero cuando toco regresar la señora no dio con ella, no la encontró por ningún lado. De esto ya hacia unas cuatro horas. La mujer recurrió a Damien porque sabía que era muy bueno buscando; pero el chico se negó, buscar monedas no era lo mismo que buscar personas. Discutieron fuerte por un par de horas y entonces lo convencieron. Fue la súplica de la mujer, la necesidad de encontrar a su hija lo que lo motivo. No esperaría al amanecer. Preparo provisiones, tomo el caballo de la casa de sus padres pues el suyo estaba fatigado y montando salió a galope de la ciudad.

Encontrar el lugar donde estuvieron recolectando fue fácil y de allí, comenzó el verdadero trabajo de buscar. Las horas pasaron y él se internaba más y más en el bosque, galopando, corriendo, llamando a gritos a la niña. Otras veces se detenía y examina el suelo con la poca luz que su lámpara de carbón le permitía. Unas horas más y se encontró en terreno desconocido para sus ojos y esa vez fue la primera sensación de extravío que tuvo en su vida. Fue tan extraño para él; no comprender por donde debía de volver. No entro en pánico y continuo con su trabajo aunque se imaginaba que ya había perdido por completo el rastro de la niña. Fue una larga noche y más allá de la madrugada se encontraba descansando contra unas piedras, luchando por no quedarse dormido… De improvisto despertó ¡Acababa de escuchar un llanto infantil! Volvió a la tarea de llamarla y bordeo la rocallosa. La niña se encontraba allí, echa in ovillo, temblando y contra la pared de piedra y frente a ella, a menos de seis metros se encontraba un dragón rojo imponente, que no estaba de muy buen humor.

Damien no lo pensó, ni siquiera se detuvo ante la escena. Se abalanzo en una carrera frenética y se interpuso entre la niña y la criatura, suplicándole a gritos que se esperara, que se irían enseguida y no le molestarían. Se sintió muy asustado, completamente aterrado y en la indecisión espero durante largos segundos, pero nada paso. La criatura le estaba mirando fijamente, acercándose con lentitud pero en actitud pasiva. Damien sintió algo parecido en ese momento, se puso de pie y avanzo, ignorando prácticamente la presencia de la niña que seguía llorando. Él no tenía miedo, nada de miedo, solo una confianza absoluta. Su deseo de ser un domador de dragones exigía el poder montar un dragón, tarea nada sencilla si se pensaba en lo que implicaba; pero ahora el albino joven no pensaba en nada. Su mente estaba en blanco por completo, solo mirando a la impresionante criatura frente a sus ojos. Lo había encontrado, el único dragón nacido para él…

Estaba amaneciendo ya cuando Damien pudo calmar a la niña y montar por primera vez a su dragón. Ella por fin se había quedado dormida y con ello sol ole quedo mandar al caballo a casa por su cuenta, sabiendo que no se perdería. Es indescriptible la sensación que tuvo. Una mezcla entre la ansiedad, el placer, los nervios y la emoción. Tenía ganas de levantar los brazos y gritar con toda la fuerza de sus pulmones pero eso ya se lo ahorraría para el segundo viaje. Desde el cielo fue muy fácil ver la distancia que había recorrido en la noche mientras buscaba a la niña. Había sido bastante, demasiada. Era de día cuando llego a la casa de sus padres, aterrizando el dragón con una tranquilidad única; Damien se bajó rápidamente con la niña en brazos, entró a la casa y con una amplia sonrisa se la entregó a la señora. Por supuesto estaba agotado y quería dormir un poco, pero antes de ello se encargó de explicarles a sus padres lo ocurrido, solo en hechos, omitiendo sensaciones y deseos. Todo eso se lo guardaría para sí mismo con celos.

Unos días después de eso cumplió los veinte años y por esas fechas también, se convirtió en miembro de un grupo de domadores, despidiendo del suyo con quien termino en buenos términos. Aprendió a usar el arco y la flecha para cazar animales, consiguió una silla de montar y la ropa que ahora usa para poder ir cómodo y si riesgo de enfermarse por el frio. Ahora su vida es más comida y es francamente feliz. Los roces entre sus hermanos y el continúan, algunas veces buenos, otras veces no tanto y algunas otras malos. Pero es un chico optimista.
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ф Imágenes:

Spoiler:


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ф Nombre del Personaje: Nero

ф Serie, Película o videojuego a la que pertenece: Devil May Cry 4

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Damien Shervell
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Fecha de inscripción : 26/10/2011
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