Enkil Shervell

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Enkil Shervell

Mensaje por Invitado el Mar Feb 07, 2012 3:01 pm

#Nombre: Enkil

#Apellido: Shervell

#Edad: 26 años

#Profesión u Oficio: Cazador furtivo

#Grupo: Cazador


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#Descripción Psicológica: En pocas palabras, Enkil es un grandísimo cabrón. Siempre ha sido así desde que era pequeño, causando problemas allá donde iba a todo aquel que se le pusiera por delante. Egoista, vive solo por sí mismo, haciendo lo que quiere cuando quiere sin importarle las consecuencias que, a largo o corto plazo, puedan causar en los demás. Sus mayores motivaciones son las ganancias, sin importarle de dónde vengan -manchadas con sangre o robando- siempre y cuando cumpla sus requisitos, usándolas para promocionarse la vida de placeres y vicios que lleva desde adolescente. Es un mercenario al fin y al cabo, solo se mueve por propio beneficio que es lo que le mantiene a flote. Y la fama, sin importar tampoco si es buena o mala, mientras su nombre se conozca y provoque algún tipo de reacción en los demás, él se siente satisfecho.

Narcisista. Ya en la tierna inocencia, si es que alguna vez ha sido inocente de niño, Enkil sabía que llevaba buenos genes en la sangre; no solo por su atractivo innato, él y sus dos hermanos heredaron tanto la belleza de su madre como la fuerza de su padre, y eso le ha hecho ir siempre con la cabeza bien alta, siendo un hombre cien por cien seguro de sí mismo en todo lo que hace. Enkil es el tipo de hombre que no deja indiferente a nadie que le conozca un mínimo, causa estragos por donde pasa y lo hace a conciencia, incluso regodeándose en el hecho de que nunca nadie conseguirá domarle o atarle, él es un alma libre incapaz de serle fiel a nadie más que no sea él mismo y sus principios -aunque sus principios no sean aceptados por nadie-. Esa misma cualidad de narcisista le hace ser un seductor temible, disfruta seduciendo a cualquiera, pero lo disfruta mucho más cuando no es del agrado de dicha persona. Le gustan los retos, el juego; nunca se negará a nada, pero si le ponen las cosas difíciles se fijará mucho más en esa persona.

Celoso. De pequeño Enkil sufría el complejo de Edipo, todo en su mundo se reducía a satisfacer y tener contenta a su madre, ser el favorito de ella, y de hecho gracias a su talento por conquistar a cualquiera usando cualquier tipo de truco, Enkil era el protegido de su madre. No soportaba que nadie la mirara, y ahora de adulto sigue poniéndose celoso cada vez que alguien se acerca siquiera a algo que él considera suyo, como por ejemplo sus hermanos -algo que nunca admitirá abiertamente-. Puede que Enkil no sea el mejor hermano del mundo, pero la familia es la familia, y para Enkil, sus hermanos son todo: solo él puede molestarles. Se vuelve violento, de una forma irracional e ilógica, cuando alguien intenta dañar a cualquiera de sus dos hermanos, aunque nunca admitirá ante nadie el aprecio que les tiene a ambos. También es celoso de su círculo más cercano, no le gusta que nadie se meta en su vida, le sermonee por cómo la vive o intente controlarle de algún modo.

No deja que nadie vea sus sentimientos en público, solo en la intimidad, por lo que siempre se muestra como el rebelde y salvaje hombre que causa destrozos allá donde va. Eso se debe a que nunca aceptó que en realidad estaba enamorado de su madre, un secreto que se llevará a la tumba pues sabe que no era natural ese tipo de amor, por lo que con el tiempo se ha acostumbrado a no confesar nunca cómo se siente respecto a algún suceso que le ocurra. Ni siquiera a sus hermanos. Por mucha confianza que tenga con alguien -y en ese caso solo la tiene con sus hermanos- Enkil es un rompecabezas incomprensible para cualquiera que le conozca. Nadie más que él sabe por qué dice o hace las cosas, aunque muy en el fondo siempre espera que alguien le comprenda sin tener que expresarse. Él mismo supone el mayor reto de todos para aquel que quiera tenerle a su lado.

#Descripción Física: De pequeño era la copia exacta de su madre pero en versión masculina. Ya tenía para entonces los ojos agresivos de ahora, pero era capaz de dibujar una sonrisa y hacer caer a sus pies a quien se la dedicara, ayudado por un aspecto inocente que en realidad no iba con él. Para entonces llevaba el cabello largo hasta la cintura, un requisito que su madre quería conservar, pero que empezó a incomodar a Enkil cuando se fue haciendo mayor, cortándoselo tal como lo lleva ahora solo cuando su madre le dejó, pues nunca la hubiera decepcionado en nada. Entrando en la adolescencia, Enkil fue endureciéndose y convirtiéndose en el hombre fuerte y duro que es ahora. Su madre siempre pensó que Enkil era igual que su bisabuelo: el cabello plateado heredado de la familia, una característica muy peculiar que solo la ascendencia materna tiene en los genes y que, sorprendentemente, heredaron los tres hermanos, convirtiéndoles casi en tres gotas de agua. También sus ojos, grises y rasgados, de mirada agresiva y penetrante.

Por su entrenamiento, Enkil es el más robusto de los tres, con la espalda ancha y los músculos marcados y crecidos, condimentando ese aspecto salvaje. Su rostro está formado por rasgos duros y marcados, muy varoniles como su padre, y una sonrisa que, según la familia, es igual a la de su bisabuela, otro peligro en cuanto a seducción. Piel tostada por las largas temporadas que pasa a la intemperie bajo el sol, y algo áspera por el trato con los dragones y la vida salvaje que lleva. Todo su torso, brazos y piernas están cubiertos de varias cicatrices consecuencia de cazar dragones y pelearse en las calles, cicatrizadas la mayor parte y pasando desapercibidas por el color de su piel.

Su vestimenta suele formarla por varias capas de ropa pero, aunque pueda parecer que lleva mucho peso, en realidad son ligeras y cómodas, flexibles y elásticas, hechas fabricar especialmente para poder moverse en libertad y sin problemas cuando sale a cazar. Las protecciones están hechas de los dragones que ha cazado, y esas partes sí son pesadas, prácticamente lleva encima veinte quilos de peso en protección que, gracias a la habitualidad y entrenamiento, ni siquiera le hacen notar el cambio.

Su altura, combinada con ese aspecto salvaje y robusto, y sumándole la facilidad de expresión facial, hacen de Enkil un hombre temible.


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#Historia: En toda familia mínimamente importante, cada uno de los hijos cumple un papel de forma inconsciente que generación tras generación se ha establecido. Está el primogénito: es el heredero tanto del apellido como de la responsabilidad con la familia, quien lleva encima el mayor peso de esta pues, cuando el padre falte, es quien deberá hacerse cargo del resto de miembros y, en caso de haberlo, del negocio. Debe ser responsable y tener los pies en la tierra, por lo que el papel le iba a Gilver a la perfección. Sin que nadie le dijera nada ni los padres le obligaran a seguir un camino, él mismo se puso en ese lugar. Tal vez por comodidad, tal vez por su forma de ser, Gilver tenía todas las características necesarias para ser el heredero familiar de los Shervell.

Luego está el hermano pequeño. El consentido y protegido por todos en la tierna infancia, aquel al que le dan cualquier capricho que pida por su boquita, libre de escoger el camino que más desee para su futuro, sea cual sea nadie le dirá nada. No tiene ningún peso sobre sus hombros, pues para eso ya está el mayor. Durante tres años, Enkil fue ese niño. Tres años de absoluta felicidad en los que todo el mundo le consentía todo, le perdonaban cualquier travesura y vivía libremente sin responsabilidades ni esfuerzos extras. Enkil disfrutaba de la atención de su madre; era entera y completamente suya, su niño pequeño, el ojito derecho... y ese niño le devolvía todo el amor a la mujer que le trajo al mundo, mientras pensaba que todos los demás eran estorbos. Incluso peleaba con su padre cuando este se acercaba demasiado a la mujer o le daba un beso, Enkil moría de celos cada vez que su amada madre no le prestaba atención.

Sin embargo, aquello no duró para siempre y un buen día llegó mamá con la noticia de que iban a tener otro hermanito. Al principio el inocente Enkil pensó que nada tenía por qué cambiar, él era bueno con su madre y ella siempre tendría todo el tiempo del mundo para consentirle... pero no fue así. Con solo tres años y Demian recién llegado, los celos de Enkil se desataron de forma incontrolable. Su madre ya no tenía tiempo para él, las palabras bonitas eran para el menor de los tres y nadie le consentía a él, solo le pedían que creciera responsable y cuidara de su hermano pequeño. Durante años Enkil odió a Demian como no había detestado nunca a nadie antes. Ese niño le había robado a su madre, esa era la única idea que daba vueltas en su inocente y blanca mente. Ese "usurpador" le había quitado su puesto de favorito de la peor manera posible: naciendo. A ojos de todos, Enkil seguía siendo un niño adorable que ahora hacía reír a su hermanito pequeño, pero cuando los adultos no estaban delante o no prestaban atención, el mediano hacía todo tipo de travesuras culpando luego al menor. Creía que si veían que era un niño malo, él volvería a retomar el puesto del mejor.

Pero no fue así, y con 11 años Enkil había acabado asumiendo que se le había acabado la buena vida, por lo que tenía que cambiar. En esos años, y en los anteriores, Enkil pasó mucho tiempo con sus bisabuelos, y fue de la bisabuela de quien aprendió, o más bien se educó, en el carácter que tiene ahora. Se dio cuenta que siendo bueno nadie le hacía caso, pero siendo malo todos iban tras él para llamarle la atención. Pasó de niño adorable a ser el pequeño diablo gracioso que traía de cabeza a todo el mundo; sus travesuras no dejaban indiferente a nadie, y así conseguía que todos los ojos estuvieran puestos en él. Su padre, severo, quería enderezarle obligándole a estudiar y a fijarse en su hermano mayor, repitiéndole todos los días que debía ser un hombre de provecho como Gilver estaba demostrando ser. Demian y Gilver, Gilver y Demian, solo escuchaba esos nombres todo el tiempo mientras él lo único que quería era vivir en su mundo de fantasía paradisíaca junto a su madre.

El complejo de Edipo nunca se fue, pero sí se disipó con el tiempo. En la adolescencia Enkil seducía a toda chica o chico que se fijara en él y, al darse cuenta del atractivo que tenía, fue subiendo de categoría, seduciendo solo a aquellos que suponían un reto para él. Era, por decirlo a grandes rasgos, el coleccionista de amantes, su intención era que cuanta más gente conociera su nombre mejor, pues así seguiría siendo el ombligo del mundo.

Sus habilidades no se hicieron notorias hasta los 15 años. Su capacidad por "hipnotizar" con palabras y guiños a cualquiera le permitían conseguir cualquier cosa, de modo que empezó a trabajar, si es que podía llamarse así, como timador. Era bueno hablando, podía venderle lo que quisiera a quien menos lo necesitara, conseguía con facilidad concederse los caprichos que sus padres ya no le consentían. Un artesano nómada, asentado en la ciudad por un tiempo, le dio trabajo enseguida. Dejó los estudios y empezó a entrenar, a juntarse con chicos de varias edades que le enseñaron todo lo que tenía que saber de los dragones y cayó encantado en ese mundo. Le gustaba la caza, el pelear en solitario contra un animal de tal embergadura y fuerza. Además era un acto ilegal, algo que solo hacía de la caza algo mucho más atractivo para él. También se conseguía mucho más dinero, por lo que podía vivir más libremente y ser él ahora quien consintiera a su madre dándole todo lo que la mujer deseara o pudiera desear, solo para seguir ganándose su amor.

A estas alturas, con 26 años, Enkil es un cazador fuerte y salvaje, huyendo de toda responsabilidad, viviendo en una especie de eterna adolescencia. En toda familia cada hijo tiene su papel, pero Enkil jamás supo cual era el suyo, por lo que simplemente hace lo que quiere cuando quiere, usando aún sus propios trucos para parecer tan adorable como temible es. Ya no odia a sus hermanos, eso pasó solo en la infancia, ahora se dedica a vigilarles, saber que todo les va bien, aunque todo ello sea en su más secreta intimidad, pues su orgullo no le permite aceptar que sus hermanos son tan importantes para él como lo es su madre. Y aunque con su padre no se lleve del todo bien, debido básicamente a la vida que lleva, le respeta, tanto como respeta a Gilver por ser el hombre que es y a Demian por el chico en el que se ha convertido. No tiene ninguna meta, pues pensar en el futuro le hace sentirse atado, pero muy en el fondo sabe que lo único que desea es formar una familia tal como lo hicieron sus padres. Sin embargo, no lo hará, porque vivir sin responsabilidades es un estilo de vida que aún no tiene ni pensado abandonar.


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#Imágenes:
Spoiler:
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#Nombre del Personaje: Dante Sparda

#Serie, Película o videojuego a la que pertenece: Devil May Cry

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